Escritora frustada, que intenta poner orden en el baúl oscuro de su imaginación. Relatos que salen desde lo mas recondito de mi alma e intentan liberar todo lo que siento por dentro. Espero que os guste, os entretenga y que me digáis lo que os hace sentir. Gracias por acompañarme en mi rincón.

6 ene. 2009

Pequeño cuento de navidad. ¡¡Que hayais tenido unas mágicas fiestas!!


Caminando por el bosque, sentía como sus pies se hundían en la nieve recién caída. Las nubes comenzaban a disiparse dejando que la noche, tímida, saludara poco a poco entre los claros. Le gustaba sentir el aire frío en contra su rostro, le despejaba y le aclaraba la mente. Jugaba a cerrar los ojos y con los brazos muy estirados, ir a tientas, dejando que sus sentidos exploraran su alrededor. Podría oler el humo de las chimeneas de las casas mas cercana, podía saborear los últimos copos, distraídos, que terminaban de caer, podía escuchar las voces lejanas celebrando el fin de año y las risas al abrir los regalos de navidad, podía sentir como la noche se abría paso y la luna la saludaba bañando su cara con su cálida luz. Decidió adentrarse un poco mas, prefería la tranquila compañía de los abetos a la de las jubilosas fiestas de casas, que aunque amigas, sentía como desconocidas ya que realmente no tenía familia propia con la que celebrar nada. Le gustaba buscar indicios de fantasía en ese lugar, sabía que si se esforzaba, podría encontrar a las hadas celebrando el año nuevo y a los diminutos gnomos bailando en la oscuridad. Quería decirles que ella quería ser parte de ese mundo, que nada le ataba a un mundo mortal. Ella quería ser luz y jugar con ellos.

Le pidió a la luna que iluminara la senda que le llevaría ante todos ellos, y para congraciarla, comenzó a bailar entre los árboles con una melodía que improvisaba ella misma. Les hacía graciosas reverencias mientras ellos, con sus ramas, le iban indicando el camino. No era oscuro, aunque se alejaba cada vez mas de las chimeneas y del pueblo, al contrario, cuanto mas se introducía en lo frondoso del bosque, mas resplandecía una curiosa luz al final de él. Y cuanto mas bailaba con los árboles y hablaba con Selene, mas clara se hacía la ruta que debía seguir.

De repente, entre danza y vuelta y vuelta y danza, tropezó con la imagen con la que había soñado toda su vida… Un círculo de hadas y ninfas bailando alrededor de una fogata que se encargaban de alimentar los duendes y los gnomos, mientras que todos juntos celebraban el cambio de año… todos reían y la llamaban por su nombre. La más anciana de todas, voló hasta quedar en frente suya y le dijo que le escuchó suplicar que quería ser como ellas y que sentían como cada semana recorría el bosque bailando y buscándolas. Habían decidido que merecía ese regalo y que si realmente lo deseaba, solo debía cerrar sus ojos y creer en ello.

Cuando la muchacha abrió sus ojos y levantó la vista hacia el cielo, vio como las estrellas le sonreían, empezó a quitarse toda su ropa, pues sentía que le sobraba y descubrió que debajo llevaba una mas acorde, que le habían echo los árboles, y sintió dos punzadas en la espalda, que daban paso al brotar de dos alas bordadas con hilo de plata, tocó sus orejas, ahora puntiagudas con las que escuchó el canto del bosque dándole la bienvenida a su nueva familia, esa con la que siempre soñó y esa con la que siempre debería estar.